5 tipos de clientes problemáticos que tienes que evitar

Xolo
Escrito por Xolo
el junio 16, 2021

Cada vez son más las personas que se lanzan a la aventura de ser su propio jefe. Las razones tras esta decisión son variadas, pero la más habitual es dar rienda suelta al espíritu emprendedor. El problema es que no todo el mundo se atreve a seguir el emocionante camino del trabajo autónomo.

Si estás leyendo este artículo es porque tú sí que sientes esa voz interior que te pide un cambio en tu vida. No obstante, es muy posible que las dudas te frenen y surjan un montón de preguntas. ¿Qué problemas encontraré en esta nueva etapa de mi carrera profesional? ¿Cómo los soluciono?

Estas son sólo algunas de las preguntas más frecuentes que se pueden hacer los nuevos autónomos. Por suerte, existen herramientas como Xolo que permiten a los autónomos lidiar con los retos propios de su situación laboral.

No importa si eres un redactor publicitario, diseñador, traductor o consultor comercial. En cualquiera de los casos te enfrentarás a peligros en común que pueden hacerte perder tiempo y dinero. Y uno de esos peligros son los malos clientes. A continuación, te hablaremos sobre 5 señales que todo autónomo debe tener presente para evitar a estas personas.

1) El cliente obsesivo

Esta persona es fácil de detectar porque nos recuerda a esos flechazos instantáneos de la adolescencia o a los amores a primera vista. Se trata de un cliente que queda prendado de las destrezas del autónomo y no deja de alabar su trabajo y resaltar sus dotes de comunicador o su profesionalidad. De entrada, todo parece ideal y es normal… ¿Cómo no vas a sentirte orgulloso de haber dado con alguien que valora tu trabajo? Es más, es una persona que te asegura que pagará lo que pidas sin regatear.

Sin embargo, este enamoramiento es breve y al poco de comenzar el trabajo te confiesa que no eres la primera persona a la que acude. Y, peor aún, los otros autónomos no han durado mucho. En otras palabras, ¡ha llegado el momento de encender la alarma!

¿Qué hacer?

Lo primero que debes hacer con este tipo de personas es solicitarles que te muestren el trabajo que los anteriores autónomos han realizado para ellas. De esta manera, podrás verificar si realmente se trataba de personas “incompetentes” o si el problema es el cliente. Tras ello, pregunta a ese cliente cuáles son sus expectativas con respecto al proyecto en cuestión. Eso sí, asegúrate de que te pasa todo eso por escrito para evitar futuras sorpresas.

2) El cliente que elude el compromiso

Este otro cliente es el que, por lo general, dedica mucho tiempo a “enamorarte”. Primero te manda varios correos exploratorios y luego llega la videollamada en la que realiza un análisis de su negocio y de las necesidades que le motivan a contratarte.

La cuestión es que, llegados a este punto, notas que lo que busca son consejos, asesoría profesional. Y, a partir de ese momento, los correos y llamadas se multiplican. Incluso puede que te haya solicitado pasar alguna prueba y te haya enviado una propuesta formal que requirió varios días de arduo trabajo.

Sin embargo, el posible cliente no se decide a concretar el contrato. Y si haces cuentas, advertirás que has dedicado más tiempo a ese “potencial cliente” que a otros clientes reales, esos que sí pagan por tu trabajo.

La imagen de esta persona es que solo busca un consultor/a gratuito. Así que, debemos tener cuidado.

¿Qué hacer?

En este caso, hay que meterle prisa al posible cliente para que tome una decisión. Entrégale una propuesta definitiva con un presupuesto anexo y hazle saber que no estás dispuesto a seguir perdiendo el tiempo. De ese modo, él o ella deberá tomar la decisión de contratarte o no y tú podrás dedicarte a trabajos más productivos.

Por otra parte, conviene cerciorarse de que no se trata de un cliente que presiona a otros candidatos a realizar trabajos gratis. Esto suele verse bastante a menudo y hay que tener cuidado de no entrar en ese juego.

Otra cosa que puede suceder es que se trate de un cliente pequeño. En tal caso, es posible que no pueda permitirse pagar por tus servicios y solo esté jugando contigo. Evidentemente, también deberás evitar perder el tiempo de esa manera.

3) El cliente que da mala espina

A veces, como autónomos nos topamos con clientes que no nos dan buena "vibra". Se trata de esos clientes con los que resulta casi imposible que haya buena química y, por ende, que todo trabajo esté condenado al fracaso.

La mayoría de las veces no podemos entender por qué tenemos la mosca detrás de la oreja con respecto a esa persona. Puede que se trate de su manera de hablar o, sencillamente, algo en su comportamiento. Pero nunca está de más tomar precauciones cuando esta alarma interior se enciende.

¿Qué hacer?

En este caso, lo mejor es obedecer a ese instinto inexplicable y rechazar la oferta de esa persona. Ten en cuenta que no es recomendable iniciar una relación laboral con alguien que despierta sospechas en ti. Eso impediría que te sintieras cómodo o cómoda con tu cliente. Al final, la decisión de no formalizar una relación de trabajo será lo mejor para ambas partes.

Pero si se trata de un cliente que ya has aceptado, lo mejor será que marques bien las pautas. Déjale ver cuáles son tus límites.

4) El cliente informal

Hay que tener presente que este cliente puede llegar a despertar empatía. Este es el caso, sobre todo, si tú también eres un tanto informal y surge cierta conexión.

En este caso, deberás recordar que cierto nivel de informalidad es prácticamente inevitable en cualquier relación laboral. Pero, por otro lado, un exceso de informalidad puede empujarnos a una espiral de caos, imposibilitando hacer previsiones y seguir planes. Al final, esa relación laboral puede mermar severamente a cualquier negocio, incluyendo tu trabajo como autónomo.

Algunas señales identificativas de un cliente informal son:

  • Es impuntual
  • Modifica las fechas a última hora
  • No cumple con los compromisos fijados con antelación

Por otro lado, un cliente informal suele tener su lado positivo porque se trata, en la mayoría de las ocasiones, de un buen cliente. Pronto te darás cuenta, si ya no lo has hecho, de que estos clientes se sienten atraídos por el trabajo de los autónomos a los que contratan. Con el tiempo, y casi sin darte cuenta, puedes descubrirte a ti mismo o misma sintiendo incluso afecto por ese cliente algo díscolo.

¿Qué hacer?

Es importante que tengas claro qué nivel de informalidad puedes soportar en cuestiones laborales. Ten en cuenta que los límites de tolerancia varían de una persona a otra. Así, para algunos la impuntualidad es una línea roja mientras que otros pueden ser más tolerantes con este mal hábito. Puede que algunas personas acepten bien que se les cancele una reunión de trabajo con solo 1 o 2 horas de antelación. Pero, seguramente, no faltará quien requiera que le comuniquen la suspensión de la reunión días, o incluso semanas, antes.

En este sentido, conviene saber cuáles son tus límites de tolerancia y dejárselo claro al cliente. Otra cosa que se puede hacer es llegar a aceptar a esos clientes tal y como son y sacar provecho de la condición. Es muy posible que esas personas no solo sean buenos clientes, sino que también aprecien tu trabajo y lo valoren. Además, suelen ser personas empáticas con las que formar un buen equipo de trabajo.

5) El cliente abusador

Hemos dejado para el final el tipo de cliente al que consideramos más peligroso. Nos referimos al cliente que se cree más inteligente que los demás. Este tipo de personas suele carecer de ética y, en consecuencia, son capaces de hacer trampas y hasta llegar a los límites del abuso. Es necesario que identifiques a estas personas y las descartes lo antes posible.

Esta clase de cliente cree a pies juntillas que en los negocios siempre debe existir alguien que gane y alguien que pierda. Podrás identificar a este cliente rápidamente porque te exigirá el cielo a cambio de un precio bajo. Y nunca, nunca estará satisfecho o satisfecha por muy bien que hagas tu trabajo.

¿Qué hacer?

Lo primero que hay que hacer con estos clientes es explicarles nuestra filosofía laboral y modo de trabajar. Como ocurre con los otros tipos de clientes, hay que fijar límites. De este modo, si el cliente intenta exigirte más trabajo del pactado o quiere abusar de tu buena fe tendrás una excusa para zanjar tu relación laboral con él.

Y no podemos finalizar este pequeño artículo sin añadir un par de puntos. Lo primero es no olvidarse jamás de que no existe el cliente perfecto, ya que no existe el ser humano perfecto. Lo mejor es prestar atención a ciertos comportamientos y evaluar si nos compensa retener a ese cliente.

Y otro consejo que te podemos dar es contar con ayuda especializada para lidiar con clientes tóxicos. Afortunadamente, para eso ya existe Xolo, la gestoría 100% digital. ¿A qué esperas para registrarte? Hazlo ya y saca provecho a todas nuestras funciones, como enviar tu primera factura en 10 minutos o tener toda tu contabilidad bajo control. Estamos seguros de que te encantará nuestro servicio.

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