Es rentable ser autónomo en España

Xolo
Escrito por Xolo
el junio 16, 2021

¿Merece la pena ser autónomo en España? ¿Puede alcanzarse cierto grado de rentabilidad en el largo plazo? Evidentemente no existen respuestas fáciles, y algunas se inclinarán a favor o en contra dependiendo de determinados intereses.

En este artículo vamos a analizar las responsabilidades y contribuciones que deben realizar los trabajadores por cuenta ajena a lo largo de su trayectoria profesional, a fin de esclarecer este asunto y detallar mejor el tema de la rentabilidad.

¡Comenzamos! 

El concepto de autónomo en España

Un autónomo es un profesional que realiza una actividad con ánimo de lucro y que disfruta de plena libertad para concretar cuándo y para quién trabaja, además de establecer el tiempo que dedica a cada proyecto. En definitiva, dispone de flexibilidad total a la hora de desarrollar su propio proyecto. 

¿A qué dos instituciones se deben los autónomos? Para operar en nuestro país es forzoso darse de alta en la Agencia Tributaria y el Instituto de la Seguridad Social (INSS). Estos organismos no son lo mismo (aunque muchas veces se induce a error), y exigen requisitos y aportaciones distintas, ya que sus finalidades son divergentes.  

El trabajador por cuenta propia ha de estar pendiente de sus deberes respecto a estos dos actores implicados. Fallar en el cumplimiento de las contribuciones conduce a multas de elevada cuantía, por lo que no conviene ser laxo a la hora de actuar. 

Hacienda se encarga gestionar los impuestos, como el IVA o el IRPF, mientras que la seguridad social es el seguro público que todos compartimos, el cual nos garantiza un acceso integral a pensiones, jubilaciones, bajas temporales por enfermedad, etc. 

En lo que confiere a darse de alta en la seguridad social, esta es opcional siempre y cuando no se rebasen determinados ingresos mensuales. Este dato se emplea para perfilar el concepto de HabitualidD, que es el que constituye la figura del autónomo. En 2020 esta línea roja se ubicaba en los 950 euros al mes, siendo equivalente al salario mínimo interprofesional. No obstante, y debido a que los ingresos van fluctuando mes a mes, es recomendable darse de alta por defecto al comienzo de la actividad, para tenerlo todo atado si se produce un crecimiento exponencial inesperado. 

Obligaciones comunes a todo autónomo 

Pasamos ahora a explicarte las obligaciones básicas que atañen a los autónomos españoles:

  1. Declarar el IRPF. Es de carácter progresivo y aumenta o disminuye en función de la facturación. Por lo tanto, podemos definirlo como una tasa que graba el nivel de riqueza adquirida por rendimientos del trabajo. 
  2. Declarar el IVA. Es una tasa que se aplica sobre el valor que producen las empresas. El porcentaje habitual es el 21% y se añade al total de las facturas. 
  3. Tramitar el modelo 347. Es imperativo en el caso de trabajar para terceros dentro de la Unión Europea. 

¿Qué aspectos conforman la rentabilidad del autónomo?

  • La cantidad que se abona a la seguridad social. Recuerda que si es la primera vez que trabajas por cuenta propia tendrás acceso a una serie de bonificaciones, que durante los 24 meses iniciales facilitarán que consigas una curva de crecimiento ascendente. Es necesario establecer la base de cotización mínima, la cual puede incrementarse con el tiempo si se quiere disfrutar de una buena pensión en el futuro. La estructura quedaría tal que así: 
    • Primer año: -80% = 60 euros al mes.
    • 6 meses después: -50% = 141,65 euros al mes.
    • 6 meses después: -30% = 198,31 euros al mes (*aplican ciertas condiciones si eres menor de 30 o 35 años, en caso de ser mujer).
    • A partir del segundo año: 283,30 euros al mes (cuota final de autónomos).
  • El montante relativo al IVA. Analizando esta tasa, has de tener claro que el importe resultante NUNCA ES TUYO. Es un impuesto que grava servicios o productos concretos, y que ha de liquidarse trimestralmente. Dicho de otro modo, es una cifra que se guarda de forma provisional, depositándose al cabo del tiempo en las manos de su legitimo dueño. 

Lo más común es que se imponga un 21%, y a efectos prácticos no hablamos de un coste real, porque solo se ostenta a lo largo de un periodo limitado. El problema reside en que muchos dilapidan el dinero del IVA, y cuando toca pasar por caja no pueden devolver lo que se ha gastado. Parece una tontería, pero estas conductas determinan si algo acaba siendo, o no, verdaderamente rentable. 

Quédate con esta fórmula: IVA a pagar = IVA devengado (cobrado) – IVA soportado (pagado). Si el IVA soportado es superior al percibido, al final pagarás una cantidad más asumible. Si se sobrepasa el límite del 21% (algunos productos así lo establecen) no es obligatorio hacer la declaración, aunque habrá que apoquinar el recargo de equivalencia.

  • IRPF: aprende a entender que proporción pierdes. Respecto al impuesto sobre las personas físicas, este se liquida siguiendo el siguiente esquema:  IRPF a pagar = (Ingresos – gastos) x retención correspondiente (0,07 – 0,15 – 0,19). 

El IRPF es un porcentaje que se resta a los beneficios antes de sumar el IVA. No pagará lo mismo un autónomo que lleva poco en activo (con derecho a acogerse a un 7%) que un veterano con años a sus espaldas (que debería optar a un 15%). 

Otros gastos a considerar: 

  • Gastos de gestoría: esta inversión es un “must” que comparten casi todos los autónomos, ya que muy pocos se atreven a llevar su propia contabilidad. Las tarifas de las gestorías dependen directamente del paquete de servicios que ofrecen.  
  • Alquiler de locales. Aunque la digitalización convierte en prescindible disponer de un espacio físico, algunos modelos de negocio no pueden emanciparse del mundo real. Siempre será más caro trabajar en una capital como Madrid que en una ciudad de provincias. Debido a esta problemática, la solución que ofrecen los coworkings es cada vez más demanda. 
  • Gestión de vehículos. Este apartado es de obligada consideración si estamos hablando de comerciales y repartidores, que precisan necesariamente de un vehículo privado. Estos transportes requieren de mantenimiento, seguros y reparaciones, algo que debe considerarse desde un primer momento. 
  • Teléfono e Internet: Es un gasto deducible que se ha multiplicado con el auge del teletrabajo, y resulta imprescindible para conseguir clientes y multiplicar la facturación. No estar en el marco online supone no existir. 
  • Empleados: No todos los autónomos precisan de empleados, pero de darse el caso estarán obligados a inscribirles en la seguridad social y a pagarles el salario mínimo interprofesional (como punto de partida). 

Una vez explicado lo concerniente a gastos y obligaciones tributarias, hay que entender que la rentabilidad también depende (y bastante, además) de la cartera de clientes y la situación económica general. Un autónomo que facture lo suficiente podrá afrontar mejor sus obligaciones con el estado; por el contrario, los profesionales que no consiguen suficientes clientes lo tendrán más difícil para seguir en activo.  En este terreno puede discutirse la conveniencia de bajar o no determinadas tasas, con la pretensión de dar oxigeno a los profesionales más afectados por acontecimientos sobre los que no tienen control, como por ejemplo la pandemia del coronavirus.

En resumen, la rentabilidad es un concepto relativo, determinado por la productividad y atravesado por una serie de reflexiones y preferencias individuales. 

Llegados a este punto conviene recordar los pros y contras de ser autónomo en España: 

Ventajas de ser autónomo en España 

  • En todo momento serás tu propio jefe. 
  • Tú eres quién determina los horarios y la disponibilidad. 
  • Podrás desgravarte el IVA (21%) y acceder a una serie de descuentos, relativos a gastos de oficina y desplazamiento. 
  • No es obligado aportar ningún capital inicial.
  • Podrás configurar la cartera de clientes y los sectores preferenciales.
  • Es una forma barata de constituir una empresa y empezar a crecer desde cero. 

Desventajas de ser autónomo en España 

  • Requiere un compromiso 24/7 que no todo el mundo es capaz de asumir. Lo de la libertad está muy bien, pero supone un coste en tiempo que hay que analizar en términos de rentabilidad. 
  • Las deudas se pagan con el patrimonio particular. Esto puede perjudicar a familias o matrimonios, especialmente si figuran como avalistas principales. 
  • Los ingresos mensuales fluctúan según el momento, y no se garantiza una estabilidad en la facturación. 
  • La cuota de la seguridad social es obligatoria, con independencia de la situación personal. Es decir, ganes lo que ganes te tocará apoquinar y cumplir con el erario público. 
  • Para contratar a un familiar cercano hay que darle de alta como autónomo colaborador.

Has de estar comprometido no solo con tu categoría profesional o campo de actuación. Ser autónomo requiere implicarse en cuestiones comerciales, de marketing, negociación, proveedores, contabilidad, recursos humanos, etc. Habrás de tener una mentalidad abierta a nuevas experiencias y a asumir protocolos de actuación con los que no contabas. Es algo así como ser un hombre o mujer del renacimiento, con un conocimiento integral relativo al mundo de la empresa. Se exige disponer de un buen barniz formativo y capacidad de aprendizaje + resiliencia constante.

Papeleo autónomo

¡Compártelo!