¿Por qué la cuota de autónomos es tan cara?

Xolo
Escrito por Xolo
el junio 16, 2021

Esta es una de las cuestiones más discutidas de los últimos tiempos. ¿Es la cuota de autónomos verdaderamente cara? ¿Por qué pagamos tanto todos los meses? ¿Es posible aplicar una cantidad progresiva que contente a todos?

No existen respuestas sencillas, por eso en el presente artículo vamos a analizar el contexto nacional y europeo, a fin de entender porque estamos obligados a hacer estas aportaciones.

¡Comenzamos!  

El panorama de los autónomos en Europa 

Vamos a analizar cuál es el panorama de los autónomos en el resto de Europa, a fin de poder hacer un diagnóstico más acertado:

  • En Austria: solo se paga en base a los beneficios obtenidos, con la obligación de contratar un seguro médico privado. 
  • En Bélgica: no tienen cuotas mensuales predefinidas. 
  • En Dinamarca: no tienen cuotas ni requieren un abono a la hora de darse de alta. Eso sí, debe contribuirse con una cifra que oscila entre el 25% y el 49% de los beneficios totales. Se producen exenciones por debajo de determinados límites. 
  • En Finlandia: no disponen de cuota, pero de nuevo los impuestos derivados oscilan entre el 20% y el 21,59%. 
  • En Francia: el primer año no se abona nada, y luego se aplica un 12% en concepto de actividades comerciales, un 18,3% en ventas de profesionales liberales y el 21,3% en ventas de servicios. El trabajador por cuenta propia tiene acceso a sanidad y educación pública, además de una pensión por incapacidad temporal. 
  • En Grecia: aquí se paga en el momento del alta y se abona un montante mensual de unos 50 euros durante los primeros 12 meses, que va subiendo progresivamente con cada ejercicio anual. 
  • En Holanda: la cuota de autónomos se fija en 50 euros. Como complemento, es forzoso contratar un seguro privado valorado en unos 100 euros.
  • En Irlanda: se aplica un 4% de impuestos sobre la facturación ANUAL.
  • En Italia: se fija un 20% sobre los beneficios.
  • En Portugal: es una de las nacionalidades más ventajosas: sin cuotas, sin pago por alta y sin IVA trimestral. La propuesta lusa es la que menos presión aplica y la que más margen de beneficios ofrece a los trabajadores autónomos. 

La situación de los autónomos en España

hay que entender que los sistemas de seguridad social en estos estados no son equiparables al contexto español. Es más, nuestro sistema ofrece una serie de coberturas que no se encuentran en los países mencionados anteriormente. 

España es la única nación de la UE que posee un “Estatuto del Trabajo Autónomo”, con derechos adquiridos que abarcan la conciliación laboral-familiar y los cuidados. 

En lo que confiere a la cuota de autónomos, hay que señalar la flexibilidad que se maneja respecto a las bases de cotización. Es decir, en el marco actual un trabajador por cuenta propia puede decidir que aportación hacer, en un rango que se sitúa entre los 893,10 y los 3.642 euros al mes. Esto se traduce en un montante mínimo de 266,14 euros para autónomos convencionales y 316 euros para autónomos societarios. El 86,3% de los cuentapropistas decide cotizar por la base mínima, debido principalmente a cuestiones de ahorro y poder adquisitivo. 

Los costes variables de los autónomos

Entonces, ¿podemos argumentar que la cuota de autónomos es cara? Sería recomendable una reducción, pero para entender el problema en su magnitud real debemos analizar los impuestos variables que encarecen el total.  

Tenemos el caso del IVA, que tiene que declararse trimestralmente. En este contexto se compara el IVA soportado y el IVA repercutido, aplicándose siempre el 21%. Luego tenemos el IRPF, que determina unas retenciones del 7% para los autónomos de nueva adquisición (durante los tres primeros años) y pasa posteriormente a un 15%-20%.

Además de lo visto anteriormente, hay gastos de importante calado que los autónomos han de asumir, en función de cómo desarrollen su sector o especialidad. Aquí metemos el alquiler de espacios, vehículos, internet, luz, agua, teléfono, taxis, etc. Por otro lado, si se dispone de empleados habrá que abonar sus nóminas, vacaciones y pagas extra (además de los impuestos derivados de las contrataciones). 

En resumen, la cuota de autónomos puede considerarse ciertamente alta, pero también ha de valorarse el derecho a determinadas prestaciones (un beneficio que no todos tienen en el resto de Europa). Entendiendo esta realidad, la pregunta ya no se reduce a “¿por qué la cuota de autónomos es tan cara?” sino que debería concretarse en “¿qué exenciones pueden facilitar la vida a los autónomos?”. 

Las reformas que necesita el RETA

El RETA necesita una reforma, algo que el colectivo lleva décadas demandando. El panorama (analizando el poder adquisitivo) no da lugar al optimismo: el cuerpo de autónomos tiene 3 millones de integrantes que cotizan un promedio de 300 euros al mes, y unos jubilados cuya pensión más frecuente es de unos 700 euros. 

El escenario no es halagüeño, y está determinado por cuestiones de tipo personal (la responsabilidad de aportar más cuanto más se factura) y por cuestiones de tipo estructural (si queremos que los que ganan menos coticen menos, será OBLIGATORIO subir los impuestos a los que facturen cantidades elevadas). 

Hay que entender en que consiste la cuota, para poder reformularla y saber qué hacer con ella. La mayoría vincula esta contribución a un hecho abusivo y desconsiderado, cuando en realidad se trata de “seguro integral a futuro”, que garantiza, entre otras cosas, el mantenimiento del poder adquisitivo en una situación de retiro. Cuánto más se paga, más se percibe, por lo que debe hacerse un ejercicio de reflexión individual a la hora de aumentar las bases voluntariamente. De igual manera, habría que liberar a aquellos que son víctimas de la crisis o no facturan lo suficiente, para garantizarles un neto decente a fin de mes. Todo pasa por lograr un punto medio que beneficie a la mayoría de trabajadores. 

Cuota de autónomos ajustada a ingresos reales

Una de las propuestas más populares pasa por ajustar la cuota a los ingresos reales. Normalmente el límite se sitúa en los 944,4 euros mensuales. Aquí entran los que compaginan la vida de autónomo con la cuenta ajena, así como los sacudidos por la precariedad o, en última instancia, los damnificados por la crisis del coronavirus. Este último acontecimiento ha tenido un peso específico en el colectivo, que reclama nuevas ayudas, subsidios y mayor flexibilidad. 

Las cifras reflejan una presencia minoritaria de autónomos con un trabajo asalariado al mismo tiempo (un 6,3%). Por otra parte, si nos referimos a los “autónomos precarios” el panorama cambia radicalmente. En este montón no solo entran los afectados por el COVID, también encontramos la figura del falso freelance, que se ve determinado por un único cliente en términos de horario y disponibilidad. También entran los autónomos de nuevo cuño, que no disponen de ingresos suficientes para consolidar sus actividades. Existe, además, una creciente imposición del régimen de autónomos en sectores donde tradicionalmente no tendría por qué darse. Dicho de otro modo, más de la mitad de los cuentapropistas lo son por necesidad, entre otras cosas por la falta de regulación de las nuevas profesiones digitales. Pese a todo esto, se considera que tanto falsos autónomos como autónomos dependientes pueden establecer marcos de actuación competitivos y aumentar su volumen de facturación en poco tiempo. 

En España, muchas de las Comunidades Autónomas bonifican a los autónomos incipientes, con tarifas planas de 60 euros al mes durante 2 años. Esto hace que reducir la cuota no sea tan fácil, y de nuevo deben contemplarse una serie de reformas complementarias.  

Aspectos que encarecen ser autónomo

La conclusión es evidente: por mucho que la cuota pueda parecer cara, ser autónomo no solo es complejo debido a esta problemática. Aquí tienes una serie de puntos clave que gravan la actividad de los trabajadores por cuenta propia:  

  • Muchos profesionales optan por pagarse un gestor, lo que se traduce en un incremento de entre 40 y 100 euros al mes. No hacerlo requiere de una dedicación en tiempo y paciencia, sabiendo que cualquier error se paga caro. 
  • Aunque sobre el papel existe el derecho a paro de los autónomos, solo un porcentaje muy bajo se beneficia del mismo, lo cual redunda en un la asimetría entre cuenta propia y cuenta ajena. 
  • De cara a la jubilación, el compromiso cae enteramente en manos del implicado, que ha de velar por el cumplimiento de las aportaciones y calcular como repercutirán en la pensión futura. Está pensión será mayor o menor en función de la trayectoria del profesional en términos cuantitativos. Esta es la razón por la que, a partir de los 48 años, se obliga a subir la base mínima de cotización, con el propósito de reforzar las últimas etapas profesionales. 
  • La legislación que regula la jubilación anticipada nunca ha tenido en cuenta a los autónomos, y la actualización vigente no rectifica en absoluto las desigualdades evidentes. Es la eterna cuenta pendiente con este colectivo, que sigue sin resolverse y que, en tiempos de COVID, complica todavía más la estabilidad de muchos de los contribuyentes. A los trabajadores por cuenta propia no se les brinda la posibilidad de jubilación anticipada forzosa o por situación de crisis, contextos que si quedan reflejados en el régimen general
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