¿Cuánto debería cobrar como diseñador freelance por hacer un logo? ¿Cuál es el presupuesto de un copywriter por hacer un plan de contenidos de redes sociales para una marca?
Todo freelance se ha hecho estas preguntas alguna vez, y sí, también ha cruzado los dedos para que cuando el cliente viese el presupuesto lo considerase razonable. ¿Qué quiero decir con razonable? No quedar de pardillo ni pasarse de listo. Se trata de conseguir ser competitivos en el mercado pero sin regalar nuestro trabajo, y aunque la teoría puede parecer muy fácil a la hora de la verdad la cosa se complica.
En muchas ocasiones dejamos que el precio de nuestro trabajo lo marque nuestra experiencia. Es decir, en función de las veces o años que hayamos trabajado en algo (diseño de un logo, redacción de artículos, sesiones de fotos…) nos sentimos con mayor seguridad a la hora de establecer un precio. Pero recuerda, si estás empezando no quiere decir que tengas que ser barato. Tu conocimiento y formación también entra dentro de tu tarifa, así que asegúrate de estar siendo justo contigo mismo.
En este artículo te recomiendo algunos pasos a seguir para poder hacer un presupuesto sin que te resulte más incómodo que salirte de un grupo de WhatsApp:

Estudios del sector, como el realizado por la revista Gráffica, ya apuntaban que la edad y la experiencia influyen en las tarifas de los diseñadores freelance.
Así se quedan generalmente los presupuestos en este sector:
De 20 a 29 años —-> 18 €/hora
De 30 a 40 años —-> 35 €/hora
De 40 a 49 años —-> 40 €/hora
A partir de los 50 —> 43 €/hora
En la práctica, estas cifras pueden variar ampliamente en función de la especialización, el tipo de cliente o si trabajas con clientes locales o internacionales.
Para el caso de los copywriter he tomado como ejemplos tarifas de proyectos concretos de diferentes profesionales. Estos son los precios que aplican estos copywriters a la hora de presupuestar su trabajo como freelance:
Estos precios pueden servir como punto de partida, pero debes tener en cuenta la especialización que requiera la temática (si vas a tener que ponerte a estudiar sobre la materia para poder simplificar textos) y también la longitud de los textos que te pidan.
Además, en este tipo de servicios, factores como el posicionamiento del profesional, su nicho o el tipo de cliente pueden influir significativamente en las tarifas.
Según la comunidad de freelance de Malt la tarifa media de un fotógrafo freelance con experiencia es de 209 €/día. En este sector parece que es muy importante la localización, por lo que puede que tener disponibilidad para viajar sea un factor muy interesante.
La tarifa media de un fotógrafo freelance con experiencia es de 209 €/día
Aquí podrás ver diferentes perfiles de fotógrafos freelance y los precios que manejan.
Como en otros sectores, la localización, el tipo de cliente y el posicionamiento del freelance pueden hacer que estas tarifas varíen considerablemente.
El mundo de los traductores freelance también es tan vasto y variado que es muy difícil dar una tarifa exacta sobre cuánto pueden cobrar. Por ejemplo, si echas un vistazo a los principales traductores que muestra la web de trabajo freelance Upwork en los alrededores de Madrid, verás que las tarifas por hora van desde los 20 dólares por hora hasta los 100.
Sin embargo, más que por hora, los traductores suelen trabajar en base a un precio fijo por palabra, ya que es un método que se puede ajustar mucho más fácilmente a la complejidad del texto, la calidad del trabajo, los idiomas implicados, el software utilizado y los requisitos legales y/o a nivel de títulos que conlleve. Así pues:
En cualquier caso, el precio final dependerá también del nivel de especialización, los idiomas implicados y los requisitos técnicos o legales del encargo.
Pero si decía que el mundo de la traducción y la interpretación es un sector vasto y con muchos matices, ¿qué podemos decir del márketing, sin ninguna duda uno de los espacios más amplios del trabajo freelance?
Y es que, al final, más allá de las variables que afectan a todas las profesiones que hemos venido comentando hasta aquí —localización, años de experiencia, dificultad del trabajo—, en el mundo del márketing hay que hacer diferencias según el subsector en el que se centre el freelance. Por ejemplo:
Y, por último, llegamos a la joya de la corona del mundo freelance: los desarrolladores informáticos —ya sean de juegos, front-end/back-end, java, o cualquier otro subespacio—, expertos en ciberseguridad, o desarrolladores de nuevas estructuras como el blockchain.
En este sentido:
Además, el hecho de trabajar en remoto y acceder a clientes internacionales hace que las tarifas en este sector sean especialmente variables.
A la hora de hacer un presupuesto y calcular tu tarifa de autónomo existen diferentes vías, y qué método se adapta mejor o peor dependerá de las características del trabajo, de la continuidad que tenga y de otros muchos factores particulares a cada profesión.
Además, hoy en día muchos freelancers combinan varios modelos de precios según el tipo de cliente o proyecto.
Por ejemplo, sea cual sea tu trabajo, si el de un cliente equis va a convertirse en un trabajo recurrente para ti —pongamos que te llamarán una vez al mes— puede que te interese hacer un precio distinto que si es un trabajo que no vaya a repetirse y que es simplemente puntual. Veamos un caso hipotético:
Marta trabaja como fotógrafa freelance. Una tienda de ropa la llama para hacer una sesión de fotos y decide cobrarle 25 €/hora. Como la colaboración ha salido muy bien han pensado en hacer una sesión mensual y le piden presupuesto.
Marta ha estimado que le lleva 3 horas hacer las fotos, así que ha decidido cobrar por cada sesión 70 €, haciéndole un pequeño descuento a la tienda para garantizar la continuidad de la colaboración.
Así pues, a la hora de cómo calcular tu tarifa de autónomo, como bien sabe Marta, se abre todo un mundo de posibilidades que no solo depende de ti, sino del cliente y del tipo de trabajo que vas a llevar a cabo. En cualquier caso, aquí, por eso de que en Xolo estamos para ayudarte con cada resquicio de la vida del autónomo, te vamos a proponer varias vías para calcular tu tarifa de autónomo.
Luego, tú, según vayas viendo cuál te compensa y cuál no, podrás ir probando cada una de ellas.
Empecemos por uno de los métodos más habituales: el de cobrar por horas de trabajo, un método que tenemos totalmente interiorizado en este mundillo y que, de hecho, es el más utilizado en las páginas de trabajo freelance. A este respecto, se nos ocurre utilizar dos fórmulas, para las que tendrás que tener claro, primero de todo, los gastos de tu actividad:
Con esto en cuenta, comencemos con la primera fórmula, en la que buscaremos averiguar el precio mínimo que debemos cobrar por hora. Esta sería:
(Suma de los gastos de la actividad) ÷ (horas dedicadas) = tarifa horaria mínima (antes de impuestos)
Tarifa horaria mínima − impuestos (IRPF) + margen de beneficio = tarifa final
Este cálculo nos ofrecería el precio mínimo por hora que tendrías que cobrar como freelance para que el trabajo, al menos, no te ofrezca pérdidas, ¿pero quién trabaja para no perder dinero? Efectivamente, nadie. Más allá de esta base, debemos buscar un beneficio.
Por ello, a dicha tarifa horaria mínima hay que sumarle un porcentaje de beneficios. Dicho porcentaje (que puede ser del 10%, del 30%, o del 50%) oscilará dependiendo del tamaño del proyecto, la constancia, la dificultad, y otros tantos factores, pero se calcula de manera muy sencilla:
Tarifa horaria mínima + (X% de beneficios sobre tarifa horaria mínima) = TARIFA HORARIA
Por eso, muchos profesionales combinan este modelo con tarifas por proyecto para reflejar mejor el valor de su trabajo.
Aunque no tan habitual como el de la tarifa por hora, la tarifa por día de trabajo es bastante habitual en ciertos sectores del trabajo freelance en los que realizar un día de trabajo con un cliente es, prácticamente, sinónimo de jornada laboral exclusiva. Pensemos, por ejemplo, en un iluminador para conciertos y festivales 🎇.
En este sentido, ya que suelen ser trabajos estacionales en los que se combinan épocas de mucho trabajo y otras de muy poco, una buena idea puede ser establecer una fórmula que tenga en cuenta los ingresos anuales totales buscados —para lo que habrá que tener en cuenta los beneficios que se buscan y los gastos anuales de la actividad— y los días promedios de trabajo al año. Así pues:
(Ingresos anuales proyectados) ÷ (días proyectados de trabajo al año) = tarifa por día
Igual que hay compromisos laborales que, como freelance, se adaptan mejor a una tarifa horaria —un consultor de márketing, por ejemplo—, o a otra diaria —el ya mencionado caso del técnico de festivales y conciertos—, hay algunos otros trabajos a los que cobrar una tarifa por proyecto les viene que ni al pelo.
¿Por qué? Pues porque, en resumen, es muy difícil calcular cuántas horas o días de trabajo hay tras la resolución del proyecto. Imagínate, por ejemplo, una escritora a la que se le ha encargado la redacción de una guía de viajes de 500 páginas con todas las rutas de montaña de los Pirineos. Cobrar por horas es una quimera —¿tienes en cuentas las horas durmiendo en refugios? ¿Haciendo autoestop para ir al Decathlon de Huesca a comprar una varilla para la tienda de campaña?—, y casi lo mismo se aplica a cobrar por día.
Así pues, se cobra el proyecto entero, para lo que hay que tener en cuenta los días u horas que se invertirán en él, los gastos que conlleva el proyecto y los beneficios que se quiere extraer por día u hora de trabajo. Para ello, tenemos dos fórmulas, una por días si el proyecto exige exclusividad:
Tarifa diaria (de la 2ª fórmula) + gasto diario X días del proyecto = TARIFA PROYECTO
Y otra por horas en caso de que no lo haga:
Tarifa horaria (extraída de la 1ª fórmula) X horas proyectadas = TARIFA PROYECTO
De hecho, este modelo es cada vez más habitual entre freelancers que trabajan con clientes recurrentes o servicios especializados.
✌ ️ Y un consejo: Es importante que no aceptes más proyectos de los que puedes realizar. Poder rechazar ofertas también forma parte de tus negociaciones como freelance para poder tener el mejor rendimiento profesional y económico.
Benditos sean los freelance que cobran por adelantado, alabados sean, porque todos queremos ser como ellos, ¿o no? Tú cobras el trabajo que todavía no has hecho (o un porcentaje del presupuesto estimado) y luego, con la tranquilidad que te da tener el ya haberlo cobrado, vas sacando poco a poco el encargo.
La fórmula es sencilla, y simplemente hay que aplicar cualquiera de las tres fórmulas antes propuestas a la previsión de días, horas, o coste total que tendrá un proyecto. Y luego, claro, cobrarlo.
En muchos casos, se recomienda trabajar con un pago inicial (por ejemplo, un 30% o 50%) para asegurar el compromiso del cliente.
Como suele decirse, cada freelance es un mundo, así que existen muchas más particularidades a tener en cuenta a la hora de hacer tu presupuesto, sobre todo teniendo en cuenta el sector en el que te desempeñes.
Si no has encontrado respuesta todavía a cómo hacer tu presupuesto, aquí te dejo algunas alternativas más concretas para cada sector, así como para alguna situación especial:
Eso sí, una cosa te voy a decir antes de acabar con esto: la tarifa que nunca, jamás de los jamases debes aplicar es la de trabajar gratis. 🙅♀️
Más allá de la fórmula que elijas, lo importante es que tu tarifa sea sostenible y refleje el valor de tu trabajo a largo plazo.