¿Eres freelance porque eres madre o eres madre porque eres freelance?

Xolo
Escrito por Xolo
el 21 de junio, 2022

Ser madre (o padre) y ser freelance son conceptos que no se suelen ver como complementarios. Una frase muy manida es esa de que los polos opuestos se atraen y, en cierto modo, la paternidad y el trabajar de autónomo guardan demasiadas características en común. ¿No lo crees? Fijémonos, por ejemplo, en estas tres:

  • Los comienzos pueden ser difíciles, casi que imposibles, si no tienes ayuda de algún tipo, y los frutos comienzan a intuirse con el paso de los años. Creemos que no es necesaria más explicación: si eres padre, madre o freelance, sabrás de lo que hablamos.
  • Durante esas primeras épocas, es totalmente normal despertarse en medio de la noche —ya sea para cambiar un pañal o preocupado por no haber pagado una factura— 😴.
  • Y, además, ambos procesos, tanto el de ser padre o madre como el de ser freelance, es algo que ocupa la vida entera. Es decir, no es un trabajo por horas, que se acaba en cierto momento del día, del que puedas desconectar fácilmente. Ojalá, pero no. Es algo que ocupa nuestra mente 24/7.

Y, sin embargo, por muchas características que tengan en común, por mucho que a cualquiera les puedan resultar incompatibles a simple vista, por mucho que los polos iguales no se atraigan, en Xolo creemos firmemente que ser freelance y tener hijos es perfectamente compaginable. En nuestra opinión, hasta puede que la maternidad y la paternidad sean más llevaderas con un trabajo por cuenta propia. Y, al menos, sobre lo que no cabe duda es que el trabajo de autónomo aporta ciertas ventajas que otro tipo de situación laboral no.

Cómo ha cambiado el mundo

Por supuesto, esto no ha sido así toda la vida. Esta compatibilidad de ser madre y autónoma sería imposible sin los cambios sociales y culturales que se han producido en España en los últimos años, muchos de ellos recientes. Porque no hace falta irse a los tiempos oscuros en los que a la mujer se le pedía ser abnegada, callada, sumisa y trabajar en casa. No. Con irse diez años atrás basta.

Conceptos que hasta hace una década no estaban en boca de casi nadie —conciliación familiar, paridad de género, jornadas reducidas, etc—, ahora son elementos del día a día. Y la evolución que se ha vivido gracias a su entrada en el debate ha permitido que, hoy por hoy, ser freelance y tener hijos sea más fácil. Como madre, gracias a los diferentes tipos de ayudas y tarifas planas para madres autónomas, entre otras ayudas. Pero también como padre.

Porque, sin ir más lejos, en 2016, la pregunta de este artículo sería más bien al revés: “¿No eres padre porque eres freelance o no eres freelance porque eres padre?”. Y es que, para los hombres, lo de poder disfrutar de 16 semanas de baja de paternidad es algo muy reciente. Tanto como que ha sido una medida instaurada en el año 2021. Tanto como que, hasta 2017, un padre autónomo podía disfrutar de una baja de paternidad de 13 días. 

13 días. 312 horas. Eso era todo el permiso de paternidad del que podía disfrutar un autónomo hasta hace no tanto. Hemos cambiado, y menos mal que lo hemos hecho 😀

Y cómo no ha cambiado el mundo

Ojo, que quedan muchas, muchísimas cosas por mejorar. Para las mujeres en edad y situación de tener hijos sigue siendo más difícil encontrar según qué trabajos, el tema de la conciliación familiar ya no suena a chino pero sí a realidad lejana, y, en 2011, Noruega ya caminaba muy por delante de lo que estamos nosotros en 2022.

Pese a todo, teniendo en cuenta lo que ha cambiado y lo que no en los últimos años, repasando los condicionantes de trabajar por cuenta propia y por cuenta ajena, en Xolo hemos llegado a la conclusión que mencionamos antes: ser freelance ofrece ciertas ventajas respecto a otro tipo de situaciones laborales a la hora de tener hijos. Te explicamos cuáles son.

Ventajas de ser madre o padre freelance

En nuestra opinión, hay tres situaciones muy habituales en el día a día de los freelance que explican por qué esa posición laboral es compatible con tener hijos. Estas son: 

  • el no tener un centro de trabajo físico y abierto al público; 
  • la capacidad de trabajar desde cualquier lugar; 
  • y la posibilidad de autoorganizar los horarios laborales.

Trabajar desde casa y tener cerca a la familia

No tener una oficina abierta al público y trabajar desde la propia vivienda es un elemento habitual en un amplio abanico de profesiones por cuenta propia: escritores, traductores, diseñadores, desarrolladores, etc. Esta realidad, como cualquier otra, tiene sus contras —corres el riesgo de convertirte en un ser huraño que no sale de casa, o de pasarte ocho horas del día delante del ordenador sin haberte duchado, etc—, pero también cuenta con sus pros. Especialmente, a la hora de ser padre o madre.

En cierto modo, el hecho de que un miembro de la familia trabaje en casa le aporta seguridad al núcleo. ¿Que el niño está enfermo y no puede ir al colegio? No problem, tú estarás ahí con él. ¿Que la niña está en las vacaciones de Semana Santa, la madre trabaja, los abuelos se han ido de viaje con el Inserso a ver las maravillas arquitectónicas de Benidorm y nadie se puede quedar con ella? No problem, que te ayude a pasar las facturas en casa mientras tanto.

Sí, por supuesto, correrás el riesgo de convertirte en un foco constante de demandas mientras trabajas, de tener que estar a mil cosas a la vez, ¿y qué? Hay una cosa que está pagada: estar en contacto con tus hijos. Como hemos dicho, todo tiene sus contras, pero estos pros son difíciles de superar.

Workaciones, no; acompañar a tu familia en sus vacaciones, sí

Sin acritud ni ánimo de crear polémicas, pocos conceptos hay más odiosos que el de workaciones, esa palabra que denomina los supuestos beneficios de ir de vacaciones con trabajo a cuestas. Ya no es solo que sea un concepto estresante y antagónico a la idea de las vacaciones —que es disfrutar del tiempo y del descanso—, sino que su mayor problema son las fotos que acompañan a los artículos que hablan de ello, que suelen ser ridículas

🤯 ¿En serio alguien cree que puedes trabajar con un ordenador al lado de la piscina? ¡Que se va a mojar, que ha valido 800 euros, por dios! 

¿Y en una playa del Caribe, otra estampa habitual, en la que se ve a gente bebiendo mojitos y trabajando? Pues tampoco es creíble: el portátil se va a llenar de arenas, se va a sobrecalentar con el sol, los brazos del trabajador comenzarán a sudar y es, literalmente, un desastre. Así que, por favor, articulistas de workaciones, cambien las fotos.

Dicho esto, cabe decir que una de las ventajas de ser freelance y trabajar remoto es que puedes acompañar a tu familia en sus vacaciones… mientras tú trabajas. ¿Qué habéis planeado ir a Menorca dos semanas porque los niños están libres, y porque tu pareja solo puede dejar el trabajo las dos primeras semanas de agosto? Siempre puedes acompañarlos, buscando una casa apta para trabajar, y así poder acompañarlos hasta Menorca. Para tener, al menos, unas horas al día para disfrutar con ellos.

Y mira: a los meses, podrás cogerte luego unas vacaciones para ti sola. ¿Eso suena mejor, no?

El horario flexible y la autoorganización del trabajo

Por último, hay que decir que, por encima de todo, la ventaja de ser freelance y ser padre o madre es la autoorganización del horario de trabajo

Es decir, que si el niño tiene su primera obra de teatro y tu pareja está en una reunión a 100 kilómetros, tú siempre podrás aparcar tus obligaciones, ir a ver el espectáculo y volver a casa para trabajar después. O si hay que llevar a tu hija, que es una crack del fútbol, a jugar un partido de Copa de Galicia el viernes por la mañana, tú también podrás estar ahí, apoyando.

¿Tendrás que recuperar las horas después? Pues probablemente. Pero eh, mucho ojo: serás un padre, o madre, modelo.

Conclusión: te querrán mucho

A ver, y que sí, que puede que ser padre o madre freelance también tenga muchas desventajas. Porque al hecho de tener que pagar la cuota de autónomos cada mes, hay que sumarle los gastos extras que supone tener una familia (mal). Porque, más allá de estar siempre abandonado a los vaivenes de los clientes, también estarás en manos de las necesidades de tus hijos (peor). E incluso yendo más allá, ya no solo serás el ente más secundario en la economía española, sino que también lo serás en tu casa (terrible, apocalíptico). 

Lo bueno de todo ello es que tendrás tiempo y espacio para dedicarle a tu familia. Y ojo: que el trabajo, por mucho que lo adoremos en este siglo, no es para tanto. Siempre que tengamos lo necesario para vivir dignamente, ¿qué es el dinero comparado con la satisfacción de criar a tus hijos y que ellos sientan que has estado ahí siempre? Eso, aunque suene a cliché, no está pagado.

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