El derecho a paro en los autónomos

Xolo
Escrito por Xolo
el junio 16, 2021

Una de las cuestiones más consultadas respecto al mundo de los autónomos es la relativa a si estos tienen derecho a cobrar (o no) el paro. Hay mucho desconocimiento en torno a esta materia, por lo que conviene profundizar un poco en la misma y sacar algunas conclusiones

¡Vamos con ello!

Los autónomos y el derecho a paro 

Estrictamente hablando, los autónomos no tienen derecho a paro tal y como está configurado en el régimen de cuenta ajena. Si un trabajador en plantilla es despedido, tramita de manera inmediata su subsidio de desempleo a través del SEPE, que garantiza una cuantía determinada a lo largo de un tiempo concreto, que depende a su vez del periodo de cotización anterior.  

En el mundo de los autónomos existe el cese de actividad, pero este es un territorio con unos condicionantes mucho más complejos y limitantes. Según la información que podemos extraer de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos, solo salen adelante el 60% de todas las solicitudes relativas a la prestación que nos atañe. No obstante, a partir de 2019 se estableció la obligación de cotizar en estos términos.  

Todo se reduce a un derecho básico: la posibilidad de percibir una ayuda para sufragar la pérdida de clientes o el parón en una actividad concreta. 

¿Qué es el cese de actividad?

Esta protección esta concebida o diseñada para que los trabajadores autónomos tengan un auxilio por el cese TOTAL de su actividad, siempre y cuando estén correctamente dados de alta en el RETA. 

Desde el 1 de enero de 2019 la cotización por cese de actividad es OBLIGATORIA (como se ha mencionado en el punto anterior), y queda fijada a través del Decreto-ley 28/2018 de 28 de diciembre. Anteriormente era algo voluntario, y en el contexto actual se mantienen dos excepcionalidades: 

  • Autónomos en el Sistema especial para trabajadores por cuenta propia Agrarios.
  • Socios de cooperativas incluidos en el RETA que dispongan de un sistema intercooperativo de asistencia social, complementario al sistema de la Seguridad Social y que cuente con su autorización.

¿Y que ocurre con la tarifa plana? ¿Qué impacto tiene en todo esto? Es algo sencillo: no se cotiza hasta alcanzar la base mínima para empezar a aspirar al subsidio por cese de actividad. Esta primera etapa está pensada para procurar un crecimiento continuado que posibilite una estabilidad en lo que respecta a facturación y contribución posterior. 

El problema reside en los complejos condicionantes y preceptos que conlleva este mecanismo. En el cuarto trimestre de 2019 más de 2.900 personas solicitaron la prestación, pero al final solo 1.011 se beneficiaron. Sobra decir que este hecho tiene al colectivo en una profunda disconformidad. 

Requisitos para pedir el paro de autónomos 

Para solicitar la prestación por cese de actividad, y basándonos en la Ley 32/2010, de Protección por Cese de Actividad, hay que cumplir los siguientes puntos clave: 

  • Estar correctamente dado de alta en el RETA (o en el RETM en su caso).
  • Haber cotizado el periodo mínimo exigible: 48 meses anteriores al cese y de manera continuada en al menos los 12 meses. 
  • Encontrarse en situación legal de cese de actividad, acreditando una disposición activa para la reincorporación al mercado laboral a través de actividades formativas, de orientación profesional y de promoción de la actividad emprendedora.
  • No haber cumplido la edad ordinaria que otorga el derecho a la jubilación contributiva, salvo que se tenga acreditado el período de cotización requerido para ello.
  • Haber cumplido con el pago de las cuotas de la Seguridad Social. Si no se cumple este requisito en la fecha del cese de actividad, pero se tiene cubierto el periodo mínimo de cotización que da derecho a este auxilio, existe una ventana de treinta días naturales para saldar las deudas con la administración pública.

Causas del cese de actividad 

Las causas que pueden desembocar un cese o paralización (total o parcial) son las siguientes: 

Causas de tipo económico, técnico o productivo

  • Pérdidas superiores al 10% de los ingresos obtenidos a lo largo de un año natural. Hay que aclarar que el primer año no computa en estos términos. 
  • Cuando las ejecuciones relativas al cobro de deudas supongan, al menos, el 30% de los ingresos en relación al ejercicio anterior.  
  • Por una declaración judicial de concurso que impida continuar con las acciones profesionales. 

Causas de fuerza mayor o fenómenos naturales

Hay que aclarar el concepto de fuerza mayor, que se concibe como aquella fuerza coercitiva y determinante sobre la que no tenemos control. Es ajena a todo trabajador y se debe, principalmente, a fenómenos de carácter extraordinario. Este tipo de imprevistos han de acreditarse correspondientemente, a través de la declaración de un órgano gestor ubicado en la localidad donde se encuentra el negocio. Hoy en día, y con la problemática del COVID, situaciones como esta se suceden a lo largo y ancho del país, con el impacto económico que, desgraciadamente, es de sobra conocido desde que comenzó la pandemia. 

Eso sí, y esto redunda en la asimetría respecto a los trabajadores contratados, la enfermedad y los ciclos de recesión NO QUEDAN REFLEJADOS COMO FUERZA MAYOR

Por pérdida de la licencia administrativa

Este caso se impone siempre que la licencia sea esencial para el desempeño de las tareas profesionales. Esto abarca también la pérdida por determinadas negligencias e incumplimientos (faltas administrativas) siempre y cundo la gravedad de los mismos no desemboque en castigos de carácter penal. 

Otras causas a considerar 

En caso de sufrir violencia de género, se puede acreditar esta causa junto con el auto de adopción de medidas cautelares destinadas a la protección integral de las mujeres. Un informe del Ministerio Fiscal bastará para indicar que existen sobrados indicios de violencia en estos términos. 

Por causa de divorcio o separación. Este es un caso bastante habitual cuando trabajan juntos varios miembros de la misma familia o matrimonio.  Si la ruptura tiene un impacto severo e impide a uno de los integrantes seguir facturando, podemos hablar de cese de actividad motivado por esta cuestión. Eso sí, ha de solicitarse en los 6 meses posteriores a la resolución judicial sobre el acuerdo de separación o divorcio. 

Respecto a los integrantes de sociedades de capital (incluidos en el RETA), si dejan su cargo de consejero o administrador, podrán aspirar a la prestación si demuestran que: 

  • Tienen pérdidas derivadas del desarrollo de la actividad del 10% en un año completo.
  • Sufren una disminución del patrimonio neto por debajo de dos tercios de la cifra del capital social.

¿Cuándo se percibe en el paro de autónomos?

Una vez se cumplen las exigencias tratadas anteriormente, se procede a determinar la cuantía exacta de la prestación. Queda establecido, por norma general, el 70% de lo cotizado en los últimos 12 meses. Es un calculo sencillo que no contempla dificultad alguna para predeterminar lo que se podrá cobrar en el caso de entrever una disminución de la cartera de clientes y, por consiguiente, del volumen de facturación. Existe un límite máximo del 175% del IPREM, que marca lo máximo que pude llegar a ingresar. Este punto es común a los trabajadores por cuenta ajena. 

¿Cuánto dura el paro de los autónomos?

Una vez averiguada la cuantía, se establece una duración específica para cada uno de los casos. Los tramos mínimos no dan lugar a dudas: desde el año y medio de cotización ya se dispone de derecho a paro. Aquí dejamos una tabla que facilitará hacerse una idea global:

  • De 12 a 17 meses cotizados – 4 meses 
  • De 18 a 23 meses cotizados – 6 meses 
  • De 24 a 29 meses cotizados – 8 meses 
  • De 30 a 35 meses cotizados – 10 meses 
  • De 36 a 42 meses cotizados – 12 meses 
  • De 43 a 47 meses cotizados – 16 meses 
  • Más de 47 meses cotizados – 24 meses 

Solicitud del paro del autónomo

El trabajador autónomo tiene que dirigirse a la Mutua colaboradora a la que está vinculado para hacer la correspondiente solicitud y cumplimentar los impresos anexos, adjuntando documentación con validez legal que acredite las distintas causas que producen el cese. Este tramité podrá ejecutarlo hasta el último día del mes siguiente en el que se produzca el cese de actividad, o a partir de la fecha en la que aporte los documentos acreditativos. 

Presentado el papeleo, el órgano gestor tiene 10 días para requerir la información extra que pueda necesitar, y en 30 días hábiles dejará resuelta la petición.

En conclusión: los autónomos no se ven completamente cubiertos, con un paro que se niega sistemáticamente en la mayor parte de las solicitudes emitidas. Esto conduce a que un porcentaje nada desdeñable quede fuera de esta protección social, contexto que está llevando al colectivo a demandar una menor exigencia en los casos tratados en el presente post, de manera que la mayoría, al igual que pasa con los trabajadores por cuenta ajena, pueda aspirar a tener un subsidio por desempleo. Desafortunadamente, en el momento actual solo una minoría de autónomos disfruta de las ventajas de este auxilio económico.  

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