¿Cuándo se jubilan los autónomos?

Xolo
Escrito por Xolo
el junio 16, 2021

Uno de los puntos calientes cuando hablamos de autónomos es el referido a la jubilación. Esta cuestión está determinada por las bases de cotización, que según se apliquen a lo largo del tiempo garantizarán mantener cierto nivel adquisitivo. 

En el siguiente post vamos a analizar cuando y en qué circunstancias se retiran los autónomos, para que no pierdas detalle y tengas en cuenta todos los condicionantes.

¡Comenzamos! 

Las bases de cotización

Este es el centro del problema. A mayor cotización mayor renta, pudiéndose modificar las bases dos veces por ejercicio anual. El plazo abarca del 1 de enero al 30 de abril, con efectos palpables a partir del 1 de julio. Otra opción pasa por ejecutar modificaciones antes del 1 de noviembre, con efectos a partir del 1 de enero del año siguiente.

Se pueden realizar las solicitudes que se quieran, pero aquellas que se efectúen posteriormente al 1 de noviembre serán tomadas como parte del año natural siguiente. 

¿Cuánto hay que cotizar?

Otra de las grandes preguntas. Como dijimos en la introducción, todo depende de la base de cotización elegida en los distintos tramos de la vida laboral. Esta base transita entre los 944,40 euros de aportación mínima y los 4.070,10 de aportación máxima. Entonces, si tenemos claro que a mayor contribución mayor pensión resultante, ¿por qué 9 de cada 10 autónomos se acoge a la base mínima?

Si nos vamos a los datos, el 86% de los que integran este colectivo se decanta por la base mínima. Esta información puede observarse en profundidad en el informe realizado por la ATA ‘El trabajador autónomo ante la previsión social’, destinado a la Fundación MAPFRE y que supone un diagnóstico diferencial que nos permite comprobar los modelos de conducta de los trabajadores por cuenta propia. Este comportamiento se deriva, principalmente, de la percepción de elevada fiscalidad, que acaba por limitar el poder adquisitivo en el día a día. Ante esta situación, los implicados deciden sacrificar lo que cotizan de cara al mañana. 

En resumen, no siempre es posible aumentar las bases, aunque si es viable hacerlo cuando mejore la facturación (aunque sea por tramos temporales). Así, es posible mantener una proporcionalidad que abarque el grueso de la trayectoria profesional. Otro dato que confirma el contexto en el que nos movemos es el siguiente: el 38,2% de los autónomos señala la falta de ingresos como la principal causa para no incrementar sus aportaciones. 

¿Qué tiempo hay que cotizar?

No solo importa el montante, también debe ponerse el foco en el total de años cotizados. Hay que declarar un mínimo de 15 años, dos de ellos en la década y media previa a la edad legal de jubilación. En España la frontera se ubica a los 67 años, a partir de los cuales puede solicitarse este trámite. 

En el cálculo definitivo contarán los últimos 264 meses, que son 22 años en total. A partir de 2027 se tomarán como referencia 25 años, por lo que es necesario apelar a la responsabilidad personal en función de las posibilidades reales, a fin de ir incrementando la base para alcanzar un resultado favorable. 

¿Es obligatorio pagar la cuota?

La obligatoriedad no puede ponerse en duda bajo ningún concepto. Todos están obligados a abonar lo que les corresponde por base de cotización. Los trabajadores asalariados están determinados por el llamado Régimen General, mientras que los trabajadores por cuenta propia se coordinan según el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). 

Este organismo define jurídicamente al autónomo como: “aquel que realiza de forma habitual, personal y directa una actividad económica a título lucrativo, sin sujeción por ella a contrato de trabajo y aunque utilice el servicio remunerado de otras personas, sea o no titular de empresa individual o familiar”.

De cara a la jubilación, el compromiso cae enteramente en manos del implicado, que ha de velar por el cumplimiento de las aportaciones y calcular como repercutirán en la pensión futura. Está pensión será mayor o menor en función de la trayectoria del profesional en términos cuantitativos. Esta es la razón por la que, a partir de los 48 años, se obliga a subir la base mínima de cotización, con el propósito de reforzar las últimas etapas profesionales. 

¿Cuándo puede jubilarse un autónomo?

Como ya hemos analizado, el proceso para conseguir un buen subsidio es complejo y requiere de tener provechosos beneficios durante buena parte de la vida laboral. Esto, sumado a una actitud previsora, hará que el futuro pensionista disponga de todas las garantías. Sin embargo, esto no ocurre en la mayoría de los casos. 

La edad media de jubilación de un autónomo es de 65 años y seis meses, aunque en 2027 se posicionará en 67 años. El trabajador autónomo también puede optar a un tipo de retiro anticipado y voluntario a partir de los 63 años, siempre y cuando declare tres décadas y media de actividad. No obstante, esta alternativa no es la más requerida por la inmensa mayoría, ya que el impacto en términos económicos es tremendo. Así, según la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), el número de aquellos que deciden no retirarse a aumentado un 88,7% en 10 años.

La jubilación anticipada en autónomos 

Hablando de prejubilación podemos notar severas asimetrías respecto al régimen general. Aprovecharemos este bloque para explicar con detalle una situación que a muchos les beneficia y a otros les perjudica seriamente.  

Hasta el 2013 los autónomos no podían retirarse antes de tiempo, es decir, con una edad por debajo de los 65 años. En 2007, el Estatuto del Trabajo Autónomo (Ley 20/2007) empezó a registrar algunas excepciones destinadas a la prejubilación, como operar en sectores considerados peligrosos para la salud y, como no, situaciones de discapacidad demostrable. Esta reformulación supuso un salto de gran valor para la equiparación de derechos laborales. 

Tras la reforma en cuestión, los autónomos empezaron a jubilarse anticipadamente. Siempre 2 años antes de la edad establecida, que se está actualizando cada ejercicio anual. Todo queda establecido en el Decreto-Ley 5/2013 de medidas para favorecer la continuidad de la vida laboral de los trabajadores de mayor edad y promover el envejecimiento activo. En ese instante (hablamos del 15 de marzo de 2013) la línea roja se ubicaba en los 63 años. En 2027 alcanzará los 65, lo cual complica más esa simetría de la que venimos hablando a lo largo del presente post.  

Los autónomos han ido adquiriendo ventajas, pero a un coste de 35 años como exigencia mínima y con un 8% de pérdidas por cada año adelantado.  

Cuenta propia VS Cuenta ajena

La legislación que regula la jubilación anticipada nunca ha tenido en cuenta a los autónomos, y la actualización vigente no rectifica en absoluto las desigualdades evidentes. Es la eterna cuenta pendiente con este colectivo, que sigue sin resolverse y que, en tiempos de COVID, complica todavía más la estabilidad de muchos de los contribuyentes.

Las asociaciones de autónomos han hecho hincapié durante años en la problemática derivada del retiro y las condiciones económicas en que este se ejecuta. Lo que se ha hecho (hasta la fecha) es posicionar en el mapa una problemática, dotándola de cierta solución legal pero sin llegar a cubrir las demandas reales.  

A los trabajadores por cuenta propia no se les brinda la posibilidad de jubilación anticipada forzosa o por situación de crisis, contextos que si quedan reflejados en el régimen general. 

En síntesis, esta forma de jubilación anticipada merecerá la pena dependiendo del estilo de vida del solicitante. Una familia con dependientes a su cargo es radicalmente distinta a una familia sin deudas y con patrimonio en su haber. En algunos casos, renunciar a buena parte de la remuneración repercute en un mayor disfrute del tiempo libre, en el que no se necesita de esa proporción de capital. En definitiva: una opción inteligente si la pérdida de poder adquisitivo no afecta en exceso al afectado. 

Los autónomos se jubilan más tarde

Como casi todos los autónomos cotizan por la base mínima, la consecuencia inmediata es el retraso de la jubilación que, según el caso, sobrepasa los 67 años. Muchos se debaten entre cobrar mal o aguantar un poco más, escenario que redunda en la injusta y asimétrica realidad de los trabajadores por cuenta ajena y cuenta propia. 

Algunos profesionales optan por recurrir a planes de pensiones de carácter privado, con intereses garantizados a largo plazo (PIAS) o un SIALP, una clase de seguro individual de ahorro que premia fiscalmente la inversión a lo largo del tiempo. 

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