Razones para ser autónomo

Xolo
Escrito por Xolo
el junio 16, 2021

Vivimos una época difícil, en la que el COVID ha puesto sobre la mesa las dificultades que los autónomos sufren en nuestro país. Sobrevivir por cuenta propia es una tarea compleja, intensa y que no siempre sale del todo bien, pero que, más allá de los inconvenientes que plantea, se revela como una opción muy atractiva. 

¿Qué motivos hay para ser autónomo en la España de hoy? Parece la pregunta del millón, pero no podemos olvidar que el encanto de ir por libre reside en eso mismo, en la libertad de elección y ejecución. Esta es la clave que permite entender cómo, en 2021, ser autónomo sigue teniendo un gancho diferencial, que pasamos a desarrollar en el siguiente post. ¡Quédate con nosotros y obtendrás argumentos de peso!

¿Empezamos?

No requiere de una gran inversión

iniciar una actividad empresarial necesita -normalmente- de una fuerte inversión de capital social. Por el contrario, darse de alta como autónomo es completamente gratuito, y tan solo exige el pago de las cuotas correspondientes, que durante los 2 primeros años serán de unos 60 euros mensuales. 

El alta y baja como autónomo es un proceso rápido y prácticamente inmediato, que puede hacerse de un día para otro sin mayores problemas. Es más, estas altas y bajas intermitentes tienen un tope de 3 veces por año, siempre y cuando se trate de periodos inferiores a 30 días.

Configurarse como sociedad supone una inversión inicial que navega entre los 3000 y 6000 euros, además de los tramites de notaría, registro, etc. Estas sociedades se crean y se disuelven como entidad única, de una sola vez.  

Exige menos obligaciones 

Las sociedades limitadas o anónimas exigen una serie de responsabilidades materiales y contables. Darse de alta como autónomo es menos pesado y más flexible en estos términos, ya que no impone registrar cuentas anuales, actas, libros diarios, etc. Basta con tener las facturas bien ordenadas, numeradas y debidamente declaradas. 

En definitiva, ser autónomo conlleva una inversión mínima y menor carga formal a la hora de articular la tarea profesional. 

Posibilita la conciliación laboral-familiar

Los autónomos tienen derecho a fijar la jornada que mejor se adapte a sus intereses personales, con la máxima flexibilidad. Como en cualquier proyecto, hay que trabajar duro y dedicar horas, pero el panorama cambia cuando es uno mismo quien decide cuándo y cuánto dedicar a las tareas diarias. Por ello, operar por cuenta ajena se convierte en una alternativa verdaderamente jugosa en lo referido a la conciliación laboral-familiar.  

Además, con la llegada del COVID19 la digitalización se ha impuesto con fuerza, facilitando el teletrabajo y la automatización de procesos. 

Permite experimentar y probar 

Ser autónomo se basa en experimentar, y es un estímulo que motiva a emprendedores de toda clase. Aprovechando que la inversión inicial es mínima, cualquiera puede probar un modelo de negocio y esperar resultados en un margen de 2 años para, acto seguido, pasar a configurarse como sociedad. En definitiva, laborar por cuenta propia es apostar por el ensayo-error (que no deja de ser el eje central en cualquier iniciativa privada)

Se han mejorado las condiciones generales

Si bien durante muchos años los autónomos no tuvieron derecho a paro, este panorama ha cambiado radicalmente y se han asentado una serie de beneficios que venían tiempo reclamándose. La baja por enfermedad es otra de las coberturas a destacar, aunque si esta no es consecuencia directa de la actividad laboral, será obligatorio haber cotizado 180 días en los últimos 5 años. 

Potencia el aprendizaje empresarial

Ser independiente requiere de una implicación 360; es decir, no solo trabajarás en aquellas áreas en las que estás especializado. La cuenta propia requiere de curiosidad y ganas de aprender, ya que, inevitablemente, plantea una implicación directa en labores de administración, gestión comercial, negociación con los clientes, control de inventarios, etc. EL progreso de tu proyecto dependerá de lo rápido que te adaptes a un entorno cada vez más cambiante. 

No genera compromisos 

En este marco no existen compromisos inquebrantables. Es viable configurarse como autónomo y probar una temporada, para evaluar si se obtienen suficientes beneficios. Si no es así, basta con bajar la persiana y desmontar el chiringuito. El principal estimulo que el estado pone a tu disposición es la tarifa plana de la seguridad social, que consiste en 60 euros mensuales durante dos años. Eso sí, habrá que pelear duro y duplicar la facturación a lo largo de estos 24 meses, a fin de poder abonar una cuota que va ascendiendo hasta alcanzar progresivamente los (casi) 300 euros. 

¿Y que hay del IRPF? Existe una reducción del 20% durante el periodo de dos años que hemos mencionado. En conclusión, prueba a lo largo de este paréntesis, haz balance y decide si quieres continuar o no, sin mayores pérdidas ni deberes. 

Libertad para configurar la base mínima de cotización

La jubilación es una meta fundamental en la vida de todo trabajador, especialmente si hablamos de autónomos. La mayor o menor cuantía de una pensión dependerá de la base mínima de cotización fijada a lo largo de los años. 

Da la oportunidad, confiando en la responsabilidad individual, de ir adaptando proporcionalmente las contribuciones, en función de los ingresos obtenidos y con la idea de mantener el poder adquisitivo en el futuro, Cabe aclarar que las prestaciones por enfermedad, desempleo o incapacidad no dependen de lo que acabamos de exponer, y se rigen por otros parámetros que determinan el montante a percibir. 

Acceso a toda clase de clientes

La libertad de actuación permite configurar una cartera de clientes personalizada. En esta tesitura podrás elegir los sectores que más te convienen, ensayando, cambiando y reorientado tus estrategias. Al final identificarás los nichos con mayor tracción y demanda: es cuestión de tiempo, ganas y flexibilidad.  

Ingresos variables y posibilidad de crecimiento

Los autónomos pueden aspirar a un sueldo que, según el rendimiento, irá creciendo exponencialmente. Esto no está garantizado y es un riesgo que debe asumirse, pero en ello radica la posibilidad de mejora. El trabajo duro y el establecimiento de nuevos contratos y tarifas es el motor de la mayor parte de los emprendedores. Es cierto que en muchos casos se producen situaciones de crisis, en las que no se puede afrontar la cuota de autónomos y los ingresos netos caen enormemente. No obstante, aquí radica el atractivo de la cuenta propia en relación a la ajena. Los asalariados tienen un techo salarial, mientras que los emprendedores dependen (en buena parte) de su esfuerzo para llegar donde quieran. Si, por el contrario, no te gusta asumir la incertidumbre, queda claro que este no es tu marco laboral. 

Beneficios globales 

Ser autónomo es una buena forma de poner la carne en el asador y contribuir al progreso del país. Si la economía mejora, esta situación se traduce en mejores clientes, mayor volumen de facturación, aumento en las contribuciones a la seguridad social y más servicios o subsidios en el caso de necesitarlos. No deja de ser un todo que se retroalimenta constantemente. 

En conclusión: ser autónomo es un camino complejo que no siempre trae beneficios inmediatos, pero que merece la pena abordar con esfuerzo y dedicación. Es el precio a pagar por ser independiente y alcanzar tus propias metas profesionales. No olvides que, a lo largo de tu periplo como trabajador por cuenta propia, tendrás derecho a cese de actividad, baja por enfermedad y baja por paternidad. 

Ser autónomo no solo es un compromiso con la labor a desempeñar (en la que se está especializado), también requiere implicarse en cuestiones comerciales, de marketing, negociación, proveedores, contabilidad, recursos humanos, etc. Hay que tener una mentalidad abierta y estar dispuesto a una formación continua en el tiempo, asumiendo nuevos protocolos y vías de actuación. Es un camino de aprendizaje constante, que necesita de la máxima resiliencia posible. Si aceptas todo esto, el camino del autónomo estará hecho a tu medida, y las razones que te hemos dado a lo largo del presente post cobrarán sentido.  

No te preocupes, no todo el mundo es capaz de asumir las responsabilidades citadas, ni tiene porque tratarse de algo negativo. Evalúa si esto encaja para ti y toma la mejor de las decisiones.   



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