¿A quién se considera autónomo?

Xolo
Escrito por Xolo
el junio 16, 2021

Vivimos en un mundo en constante transformación, con modelos de trabajo cada vez más flexibles y dinámicos. En este contexto, surgen nuevas maneras de enfrentar la vida laboral, y la figura del autónomo se está dejando ver en sectores donde antes solo existía la cuenta ajena. 

Es aquí donde encontramos ciertas irregularidades que han de estudiarse con detenimiento, a fin de concretar quienes sí se pueden considerar autónomos. 

En el siguiente artículo analizamos la cuestión en profundidad. Quédate con nosotros y resuelve todas tus dudas.

¡Comenzamos!  

Los verdaderos autónomos

En primer lugar, recordemos lo que formalmente es un autónomo: 

Un autónomo es un emprendedor por cuenta propia que trabaja para distintos clientes, manteniendo un alto nivel de libertad e independencia organizativa. Obligatoriamente cumple con estos preceptos: 

  • Darse de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) de la Seguridad Social
  • Darse de alta en Hacienda. Presenta una declaración censal con los datos personales, actividad profesional, ubicación del negocio e impuestos a pagar.
  • Tramita en el ayuntamiento de la localidad donde tiene el local operativo y, en el caso de tener que ejecutar reformas, dispone de una licencia de obra actualizada y al día.
  • Comunica a los organismos competentes autonómicos la apertura del mencionado lugar de trabajo. 

Por lo tanto, ¿a quién se considera autónomo en términos estrictos?  

  • Trabajadores mayores de edad que de forma regular, personal y directa desempeñan actividades económicas con fines de lucro. 
  • Trabajadores extranjeros que operan legalmente en nuestro país. 
  • Trabajadores agrícolas y titulares de explotaciones agrarias.
  • Profesionales que laboran por cuenta propia y se encuentran inscritos en un colegio profesional, el cual se encuentra vinculado al régimen especial de Trabajadores Autónomos.
  • Socios industriales y comanditarios. 
  • Comuneros de bienes y sociedades civiles irregulares.
  • Aquellos que ostentan cargos de dirección y gerencia y que, por lo tanto, desempeñan el rol de administradores.

Darse de alta como autónomo

Para poder darse de alta en este régimen laboral, hay que ejecutar estas fases según corresponda:

  1. Obtención del certificado digital. Esta herramienta permite realizar trámites de manera mucho más dinámica, a través de las plataformas habilitadas.
  2. Alta censal en la agencia tributaria. Este paso es indispensable, a fin de cumplir las obligaciones tributarias. 
  3. Alta en la seguridad social. Otro paso capital, que supone inscribirse en el régimen especial para autónomos, garantizándose las aportaciones al erario público. 
  4. Inscribirse en el sistema. De esta manera se produce el alta definitiva en el sistema de notificaciones electrónicas. 

¿Cuánto paga un autónomo?

En lo referido a la CUOTA DE AUTÓNOMOS (las contribuciones a la seguridad social), existen bonificaciones destinadas a estimular a autónomos que empiezan una nueva actividad y requieren de un colchón económico: 

  • Cuota de 67€ mensuales durante los primeros 12 meses
  • Bonificación del 50% de la cuota total mensual durante 6 meses
  • Bonificación del 30% de la cuota total mensual durante 12 meses

Este bloque deja claro quién puede constituirse como autónomo y quien no, pero existen situaciones en las que esta figura se diluye, acabando en tierra de nadie y fuera del amparo de la ley. El auge de la digitalización y las nuevas profesiones, como son los famosos riders, han sacado a colación el problema de los llamados falsos autónomos, que pasamos a desarrollar en el siguiente bloque.

El problema con los falsos autónomos 

El falso autónomo es un trabajador que, dado de alta por cuenta propia, acaba por desempeñar de facto un rol por cuenta ajena. Parece un profesional independiente, pero no lo es. Al final, acaba absorbiendo lo peor de ambos mundos: por un lado, depende de un único cliente o empresa que determina sus horarios y salario, y por otro, debe asumir el pago de impuestos sin recibir los beneficios y contraprestaciones que todo empleado tiene a su disposición. 

Nos encontramos ante una rara avis que no tiene validez jurídica. Ninguna legislación contempla esta figura ni como mere posibilidad, ya que se trata (en términos estrictos) de un fraude. Las empresas que optan por esta vía para ahorrarse los costes laborales derivados de la contratación, han de saber que las sanciones oscilan entre los 600 y 6000 euros, según la gravedad de cada caso.  

El asunto de los falsos autónomos es especialmente grave, en un contexto en el que cada vez más profesiones se ven salpicadas por esta práctica. Es necesario hacer hincapié en este punto, porque no son pocos los que confunden al autónomo con el falso autónomo. 

Pasamos ahora a desarrollar tres ejemplos prácticos, que te serán de utilidad para entender que un falso autónomo NUNCA SE DEBE CONSIDERAR COMO TAL. 

Hipótesis 1: Un técnico informático titulado en formación profesional. Está dado de alta en el RETA y cumple con una rutina diaria de 8 horas. Esta se distribuye de 09:00 a 18:30 con 60 minutos para comer. También se le exigen determinadas guardias y algunos horarios son de carácter rotativo (en función de las necesidades pertinentes). El contrato se asienta en una categoría profesional y cobra un sueldo mensual de 2500 euros brutos. Se ha comprometido a cumplir con cierta exclusividad y dispone de un mes de vacaciones al año. Tiene derecho a paro y disfruta de un seguro de salud.

Esta situación es la de un trabajador por cuenta ajena, perfectamente regularizado e integrado en un organigrama, dependiente de la empresa a todos los efectos. Aquí no encontramos ninguna infracción en base a que: 

  • Trabaja en el domicilio de la empresa y está dado de alta en el régimen que le corresponde. 
  • Recibe un salario mensual, y este no está sometido a objetivos u operaciones concretas que puedan hacer que el sueldo varíe mes a mes. 
  • Los esfuerzos realizados revierten EXCLUSIVAMENTE en la empresa. No hay otra fuente de financiación ni una cartera de clientes ajena a la actividad principal. 

Hipótesis 2: Un trabajador informático no se encuentra integrado en el organigrama de una empresa. Acude como asesor una vez a la semana, a fin de realizar labores de consultoría. Controla las incidencias y establece protocolos de actuación. Tiene una cartera de clientes variada y configura libremente sus horarios y rutinas, organizándose de manera dinámica. Está dado de alta en el RETA y emite facturas por cada operación que ejecuta. 

Este caso es el de un trabajador puramente autónomo, que dispone de flexibilidad e independencia. Está dado de alta como corresponde y él mismo asume sus obligaciones impositivas. En definitiva:

  • Actúa de forma habitual guiado por sus propios intereses y con fin lucrativo.  
  • No tiene apalabrada ninguna exclusividad, y factura a quien quiere y por proyecto realizado. 
  • Es 100% independiente: su fuente de ingresos no proviene de una única entidad. Diversifica y amplia sus posibilidades, con acciones comerciales que le posibilitan nuevas adquisiciones. 

Hipótesis 3: Un rider que labora para una empresa de comida rápida. El horario no siempre es el mismo, ya que el trabajador tiene diversas entregas que cumplir y conforma su día como mejor le viene. Obtiene un sueldo bruto y además un 5% por cada venta que entrega dentro de la franja convenida. La empresa le obliga a darse de alta en el RETA, para constituirse por cuenta ajena. 

Este es una coyuntura que ejemplifica lo que es un falso autónomo. Principalmente por que cumple con estos dos puntos:

  • La flexibilidad horaria es una trampa, porque, a fin de cuentas, el trabajador cumple con los tiempos que establece la empresa. Todos los beneficios emanan de ella, y constituye la única fuente de ingresos. 
  • El salario viene fijado por la empresa, y nunca se negocian tarifas o colaboraciones. Los pluses extra por productividad no determinan en absoluto que se trate de un profesional independiente. 

Vamos ahora con otras dos figuras que, en contraste con los falsos autónomos, si que entran en la categoría de profesionales independientes:

Trabajadores Autónomos Económicamente Dependientes (TRADE)

Tras la regulación establecida el 11 de julio de 2007 en el Estatuto del Trabajo Autónomo, el Régimen profesional del trabajador económicamente dependiente acabó por adquirir reconocimiento oficial. Los preceptos fijados son los siguientes: 

  • Al menos el 75% de los ingresos provienen del mismo pagador.
  • No tener trabajadores por cuenta ajena a su cargo, ni tampoco subcontratar parte o toda la actividad con terceros.
  • Disponer de material e infraestructura propios.
  • Ser quien defina cómo organiza su actividad.
  • Cobrar una remuneración en función de resultados según lo pactado con el cliente.
  • No disponer de local, oficina o despacho abierto al público, o ser socio de un tercero.

El autónomo colaborador

Suele ser un familiar directo del trabajador autónomo que, por razones concretas quiere o necesita desarrollar su actividad junto a él. Para no incurrir en irregularidades, la sociedad ha de configurarse de la siguiente manera:

  • Tiene que ser un familiar directo: cónyuge, descendientes, ascendientes y parientes de máximo segundo grado o adopción demostrable. 
  • Que estén ocupados en el centro de trabajo de forma habitual. De nuevo la habitualidad vuelve a ser fundamental. 
  • Que convivan en su hogar y estén a su cargo.
  • Que no estén dados de alta como trabajadores por cuenta ajena.

 

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